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Si Hábitat III quiere defender el derecho a la vivienda, necesita abordar la financiarización
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Rafaella Lima, DPU

Necesita abordarse el tema de la financiarización, que ha hecho inaccesible la vivienda a millones de personas, en la conferencia Hábitat III de la que saldrá la "nueva agenda urbana", y que ha acordado previamente derechos tales como el derecho a una vivienda adecuada.

Al principio de abril, numerosos grupos de la sociedad civil, miembros de ONGs y activistas de toda Europa se reunieron en Barcelona para el encuentro europeo de la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad. Este encuentro aprovecha el momento estratégico de la reunión temática de Hábitat III sobre Espacios Públicos que iba a celebrarse en esa semana. Hábitat III será la tercera Conferencia de la ONU sobre asentamientos humanos, que se celebra cada 20 años. En este encuentro de la Plataforma Global en Barcelona, se debatieron las prioridades relacionadas con el "Derecho a la ciudad" en Europa y los objetivos estratégicos para Hábitat III, que tendrá lugar en Quito este octubre.


Uno de los temas principales que emergieron del encuentro de la Plataforma Global fue la financiarización inmobiliaria. La financiarización puede definirse como un "modelo de acumulación en el que la obtención de beneficios se produce cada vez más a través de canales financieros en lugar de a través del comercio y la producción de mercancías" (Aalbers 2009, p. 284). La financiarización de vivienda se refiere específicamente al sistema o proceso de vincular los mercados de vivienda con los mercados financieros, donde la vivienda es vista principalmente como un bien financiero. Esto es lo que permite a los bancos especular con la tierra y la vivienda, causando que los precios de los viviendas aumenten mucho más de lo que las personas pueden permitirse. El vínculo entre hipotecas y productos financieros, especialmente en Estado Unidos, fue un factor central en la crisis económica de 2008 que tuvo efectos catastróficos en todo el mundo.

En un grupo de trabajo sobre este tema, los participantes intercambiaron experiencias de como la financiarización se ha manifestado en sus países. Un miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipotecaen Barcelona resumió la grave situación en España, donde se han ejecutado más de 400.000 desalojos desde 2008. Mientras cada país europeo tiene su propio y singular contexto, muchos temas comunes emergieron, como la especulación, los precios inflados de la vivienda, las casas vacías, la venta de viviendas sociales, y un aumento en los desalojos y desplazamientos. Estos fenómenos están vinculados a una erosión sistemática de las normas que han permitido que el sector financiero explote la vivienda con fines de lucro.

Una carta abierta al secretariado de Hábitat III firmada por miembros de la Plataforma Global señala la conexión entre la crisis financiera de 2008 y la financiarización de la vivienda, un tema que se dice que está ausente de manera llamativa en los documentos de Hábitat III hasta ahora. La carta afirma que la tierra y la vivienda deben ser tratados como bienes para las personas y no para el lucro. En esta línea, los firmantes hacen un llamado al establecimiento de una nueva unidad política de Hábitat III que se centre en la financiarización inmobiliaria, para proporcionar recomendaciones para una regulación social y política de los mercados inmobiliarios y los actores.

Hasta ahora, como dice la carta, los documentos de Hábitat III no parecen abordar este tema. El documento Político en Políticas de Vivienda, una aportación oficial para Hábitat III, declara que "la vivienda está en el centro de la Nueva Agenda Urbana". Reafirma el compromiso de los estados miembro de la ONU por el derecho a la vivienda, que dice que debe ser adecuada y asequible, con seguridad de tenencia. Sin embargo, en las 74 páginas del documento, la financiarización no se menciona ni una sola vez. En una sección sobre vivienda asequible, hay una referencia a la crisis financiera, y al aumento de la deuda hipotecaria y la recuperación de viviendas, especialmente en Europa (p.10). También proporciona la estimación global de que actualmente 330 millones de hogares están financieramente al máximo por los costos de la vivienda. Pero esta sección concluye con "Cerca de la mitad del déficit de vivienda en las zonas urbanas es atribuible al alto costo de las viviendas, ya la falta de acceso a la financiación" (p. 10).

En este sentido, el aumento de los precios de la vivienda se presenta como un proceso natural e indiscutible, con el problema central de que simplemente muchas personas no tienen acceso a la financiación de la vivienda. No se cuestiona porqué se permite que se eleven los precios de las casas en primer lugar, ni hay reconocimiento del papel del sector financiero en la inflación de los valores inmobiliarios. El informe menciona cómo los grupos vulnerables están excluidos tradicionalmente de los mercados de propiedad y alquiler de vivienda, lo que implica que la solución al déficit de vivienda es conseguir que más gente entre en este mercado. (El documento parece ignorar el fenómeno de las sub-prime o los préstamos abusivos de la crisis de 2008, donde los grupos vulnerables no fueron excluidos, sino que fueron el objetivo explicito de los préstamos hipotecarios.) En general, la atención se centra en las necesidades individuales necesarias para acceder a la vivienda, y no en los factores estructurales y en las instituciones responsables de otorgar el acceso a la vivienda.

Dado el limitado diagnóstico de la situación, las soluciones políticas propuestas por el documento se alejan bastante de lo importante. El informe declara que "para proporcionar vivienda asequible, el sector privado requiere incentivos (capital adecuado y rendimientos financieros) y un entorno favorable (proceso de desarrollo y política pública)" (pp. 22-23). En otras palabras, las instituciones financieras y los promotores privados que son en gran parte responsables de la crisis masiva de viviendas no necesitan evaluar sus prácticas; por el contrario, el público necesita proporcionar incentivos para que para construyan viviendas "asequibles" porque no puede desafiarse el incesante afán de lucro de los productores privados e instituciones financieras. Además, el sector público debe proporcionar un "entorno favorable" para que el sector privado haga su trabajo, como si no lo estuviera haciendo ya mediante la puesta en práctica de políticas neoliberales que recortan la regulación del crédito y de la especulación.

Para abordar el supuesto problema central de las personas con acceso limitado o sin acceso al crédito de vivienda, el documento político declara "la financiación de la vivienda y la microfinanza deben integrase en un sistema financiero más amplio con el fin de movilizar más recursos, tanto a nivel nacional como internacional" (p. 21). Esta declaración ignora el grado en el que la financiación de la vivienda ha sido ya integrado en el sistema financiero, y los efectos desastrosos que esto ha tenido. En todo caso, el documento parece estar sugiriendo un aumento en la financiarización, en lugar de volver a considerar este fenómeno que ha sido el factor principal del déficit de vivienda.

El documento sobre vivienda menciona que las políticas necesitan reducir la especulación inmobiliaria e incluso menciona la "regulación social inmobiliaria", y que esto pueden ser reforzado si "las municipalidades adoptan ordenanzas y políticas apropiadas de impuestos a la propiedad " (p. 17). Esto es un inicio, pero no es suficiente para una agenda urbana global. Los detalles de estas propuestas de políticas no se exploran de forma significativa en el documento político actual, ni se toman en cuenta para abordar la incorporación actual de los bienes inmobiliarios con el sector financiero. Por otro lado, esto no es un problema local al que sólo los municipios tienen que hacer frente; instituciones nacionales e internacionales tienen la responsabilidad de nuestra situación actual, y tienen que identificarse como punto de partida de intervención.

Hay muchas formas de regulación que serian pasos mínimos en la dirección correcta hacia la asequibilidad de la vivienda. Pero necesitamos abordar el vínculo asumido actualmente entre el sector inmobiliario y el sector financiero si queremos ir a la raíz del problema. Necesita abordarse el tema de la financiarización, que ha hecho inaccesible la vivienda a millones de personas, en la conferencia Hábitat III de la que saldrá la "nueva agenda urbana", y que ha acordado previamente derechos tales como el derecho a una vivienda adecuada.

Referencias:

Aalbers, M. B. (2009) "The sociology and geography of mortgage markets: Reflections on the financial crisis”,International Journal of Urban and Regional Research, 33(2), 281–290.

Habitat III Policy Paper 10 – Housing Policies, 29 February 2016, available at: https://www.habitat3.org/bitcache/3fa49d554e10b9ea6391b6e3980d2a32ce979ce9?vid=572979&disposition=inline&op=view

Possible tags: Habitat III, Financialization, Housing policy, Right to the City, Right to Adequate Housing, Barcelona, Europe

Rafaella Lima es una alumna de DPU y actualmente trabaja como profesora asistente para el Master de Planificación de Desarrollo Urbana. Ha participado en investigación sobre la participación de la sociedad civil en Hábitat III en varios países.

* Traducido al español por HIC-GS, lea el original en inglés.



 
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