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Invitación a comentar el borrador cero de la Nueva Agenda Hábitat III
Autor: traducido del inglés por MIRA, Mujeres Iberoamericanas en Red por la Igualdad Presupuestal entre Muj
12-05-2016



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Invitación a comentar el borrador cero de la Nueva Agenda Hábitat III

Hábitat III. Borrador Cero de la Nueva Agenda

06 de mayo 2016

[Traducción por María Luisa Cabral Bowling, Cecilia Castro García, Emerson Augusto Lozada Delgado, y Magdalena García Hernández, integrantes de MIRA, Mujeres Iberoamericanas en Red por la Igualdad Presupuestal entre Mujeres y Hombres]

Preámbulo

Por primera vez en la historia, más de la mitad de la humanidad vive en zonas urbanas. En 2050, esta proporción alcanzará casi el 70%, haciendo de la urbanización una de las tendencias más transformadoras del siglo 21, intensificando los retos y oportunidades sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales.

Desde la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos en Vancouver en 1976, hemos visto grandes mejoras en la calidad de vida de millones de habitantes urbanos, incluidos los habitantes de tugurios y otros sustraídos de la pobreza. Sin embargo, todavía estamos lejos de comprender y aprovechar los aspectos positivos de la urbanización y sus posibles contribuciones al desarrollo sostenible.

La urbanización no es sólo un resultado del desarrollo, sino un motor formidable para lograr el desarrollo. Las ciudades son clave para hacer frente a los desafíos globales, como la pobreza, las desigualdades sociales, y el cambio climático. Con más del 80% del PIB global generado en las ciudades, la urbanización, si se gestiona bien, puede contribuir al crecimiento sostenible e integrador, en armonía con la naturaleza, luchar contra las desigualdades, aumentar la productividad y promover la creación de empleo, el bienestar social, la participación ciudadana, la innovación y las ideas emergentes. Las ciudades están vinculados entre sí en las redes regionales, nacionales o incluso mundiales. Sistemas nacionales sólidos de las ciudades y otros asentamientos humanos son los polos de desarrollo territorial equilibrado.

La batalla por el desarrollo sostenible se ganará o perderá en las ciudades. En 2050, la población urbana por sí sola será más grande que la actual población mundial total, lo que plantea enormes retos de sostenibilidad en términos de vivienda, infraestructura, servicios básicos, y el empleo, entre otros. Hay una necesidad de un cambio radical de paradigma en la manera en que las ciudades y los asentamientos humanos están planificados, desarrollados, gobernados y administrados. Las decisiones que tomemos hoy determinarán nuestro futuro urbano común.

Después de la histórica aprobación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible - incluyendo las Metas de Desarrollo Sostenible --, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, los Pequeños Estados Insulares en desarrollo las Modalidades de Acción Acelerado de Pathway (Samoa), el Plan de Acción de Estambul sobre los países menos desarrollados y otros procesos multilaterales, tenemos plenamente en cuenta la necesidad de aplicar con eficacia y eficiencia nuestros compromisos. El Nuevo Programa Urbano es el primer paso para poner en práctica el desarrollo sostenible de una manera integrada y coordinada a nivel mundial, regional, nacional, subnacional y local. Al crear una hoja de ruta orientada a la acción para la implementación, la Nueva Agenda Urbana impulsará la consecución de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, en particular el Objetivo 11, de hacer que las ciudades y los asentamientos humanos incluyentes, seguras, resilientes y sostenibles, así como otros objetivos a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Programa de Hábitat en 1996 llamó a un plan de acción a los asociados para mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades y asentamientos humanos. La Nueva Agenda Urbana asegurará un renovado compromiso político con el desarrollo urbano sostenible, la evaluación cotidiana de los logros frente a la pobreza, e identificar y hacer frente a los desafíos nuevos y emergentes, dentro de los marcos de colaboración innovadores y ambiciosos integrando a todos los actores. Ha llegado el momento de establecer asociaciones estratégicas entre los gobiernos en los planos mundial, regional, nacional, subnacional y local para crear sistemas nacionales sólidos de las ciudades y áreas urbanas, para garantizar una base financiera más amplia para las inversiones y facilitar el desarrollo territorial más equilibrado. Los gobiernos locales y subnacionales juegan un papel fundamental para garantizar la protección, la seguridad, los medios de vida y el bienestar de nuestras comunidades.

La Nueva Agenda Urbana pretende ser concisa, orientada a la acción, al futuro, universal y espacialmente integradora, que reconoce la distinta evolución de las tendencias a nivel mundial, la especificidad regional, y el potencial transformador, y tiene en cuenta una amplia gama de realidades y contextos, culturas e historia, asentamientos humanos urbanos y paisajes, evitando un enfoque único para todos.

Las ciudades son creaciones humanas, lugares en los que aspiramos que los habitantes lleven una vida pacífica, saludables, próspera y libre con pleno respeto de los derechos humanos para todos. Son espacios en los que, nosotros el pueblo, tenemos el propósito de lograr la igualdad de género, y el empoderamiento de mujeres y niñas, reducir la pobreza y crear puestos de trabajo y generar una prosperidad equitativa. Las ciudades presentan una oportunidad para nosotros, los habitantes, que se comprometan a compartir recursos y el espacio de una manera que asegure la protección duradera del planeta y sus recursos naturales. Los asentamientos humanos son la encarnación del espíritu humano, donde determinamos nuestros derechos y responsabilidades, tanto individual como colectivamente.

QUITO DECLARACIÓN SOBRE LAS CIUDADES PARA TODOS

1. Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno, ministros y delegados, nos hemos reunido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) del 17 al 20 de octubre de 2016, en Quito, Ecuador, con la participación plena de autoridades regionales y locales, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, la comunidad técnica y académica, los grupos principales y otras partes interesadas, para adoptar una Nueva Agenda Urbana que aprovecha las ciudades y los asentamientos humanos como un medio fundamental para erradicar la pobreza, promover el crecimiento inclusivo, y lograr desarrollo el sostenible.

2. Sobre la base de la asignatura pendiente de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el Programa de Hábitat de 1996, y vinculados con y reforzados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, esta Nueva Agenda Urbana revitaliza el compromiso global con la urbanización sostenible, que ahora es más importante que nunca, ya que las poblaciones, las interacciones sociales, las actividades económicas y los impactos ambientales se concentran cada vez más en las ciudades.

3. Nos comprometemos a un cambio de paradigma en la forma en que planificamos, desarrollamos y gestionamos el desarrollo urbano, reconociéndolo como un instrumento esencial para la consecución de todos los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Por otra parte, afirmamos que, si bien las circunstancias específicas de las diferentes áreas urbanas varían, la Nueva Agenda Urbana es de alcance universal, establece las prioridades y acciones a nivel mundial, regional, nacional, sub-nacionales y locales, que las partes interesadas en todos los países se puede adaptar a sus necesidades, ya sea solos o en asociación, bajo una visión a largo plazo y centrado en las personas. En particular, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar con las autoridades y las comunidades locales de una manera inclusiva y eficaz para renovar y planificar nuestras ciudades y asentamientos humanos de una manera que fomente la cohesión social, estimule la innovación y el empleo, y garantice la sostenibilidad del medio ambiente.

4. Nos comprometemos a la realización del concepto de ciudades para todos, que en algunos países se define como el Derecho a la Ciudad y compila la sistematización compartida de los derechos existentes, procurando que todos los habitantes, de las generaciones presentes y futuras, sean capaces habitar, usar y producir ciudades justas, inclusivas y sostenibles, que existen como un bien común esencial para una alta calidad de vida.

Nuestra visión

5. Concebimos ciudades y asentamientos humanos:

(a) Que ponen a la gente en el centro, y ofrecen una calidad de vida más allá de la mera provisión de infraestructura y servicios.

(b) Que son inclusivas y libres de cualquier forma de discriminación, donde todos los habitantes, ya sea permanentes o transitorios, se les otorgan los mismos derechos y oportunidades, de acuerdo con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las disposiciones pertinentes del derecho internacional.

(c) Que cumple su función social y la función social del suelo, asegurando el acceso equitativo de todos a los bienes y servicios públicos, medios de vida y el trabajo decente, priorizando el interés público definido colectivamente.

(d) Que promueven, protegen y aseguran la realización plena y progresiva del derecho a una vivienda adecuada

(e) Que establecen prioridades, la calidad del espacio público accesible y la diversidad cultural, la mejora de las interacciones sociales y la participación política, la promoción de las expresiones socioculturales, la aceptación de la diversidad, el fomento de la seguridad y la cohesión social, y la satisfacción de las necesidades de todos los habitantes.

(f) Que son resiliente a los peligros naturales y hechos por el hombre, protegen y valoran sus ecosistemas, los hábitats naturales y la biodiversidad, la reducción de la huella global ambiental y del carbono.

(g) Que son participativas y generan un sentimiento de pertenencia y propiedad entre todos sus habitantes, practican la participación ciudadana, y aumentan la participación en la formulación, ejecución, seguimiento y elaboración de presupuestos de las políticas y planes urbanos, el fortalecimiento de la eficacia, la transparencia y la responsabilidad.

(h) Que empoderan a las mujeres, especialmente a través de la participación en la toma de decisiones, la igualdad de oportunidades de empleo y sueldo.

(i) Que son capaces de cumplir con sus funciones y responsabilidades y preparadas y competentes para responder a los desafíos y oportunidades de crecimiento en el futuro, el aprovechamiento de las economías locales productivas, incluyendo los sectores formal e informal.

(j) Que transforman las economías urbanas y crean actividades de alta productividad y valor agregado.

(k) Que promueven la planificación y la inversión para los sistemas de movilidad urbana sostenible que vinculan a las personas, lugares y oportunidades económicas.

(l) Que cumplen sus funciones territoriales más allá de los límites administrativos, promueven vínculos urbano-rural, la gestión intersectorial de los recursos y la cooperación entre las diferentes escalas de las ciudades y pueblos dentro y fuera de los territorios para un desarrollo equilibrado y sostenible y acceso a mecanismos que mejoran continuamente sus capacidades necesarias.

Compromisos de transformación

6. Nos comprometemos a una Nueva Agenda Urbana que incorpora tres principios rectores:

(a) No dejar que nadie queda atrás, asegurar la equidad urbana y erradica la pobreza, proporcionando un acceso equitativo para todos, a la infraestructura física y social, el reconocimiento y el aprovechamiento de la cultura, la diversidad y la seguridad, al tiempo que permite la participación y la mejora de la habitabilidad y la calidad de vida.

(b) Lograr la sostenible y la prosperidad urbana incluyente, oportunidades para todos, mejora de los beneficios de aglomeración de la urbanización, evitando la especulación del suelo, la creación de empleo justo y equitativo, la productividad, la competitividad, la diversificación y la innovación a través de un desarrollo económico sostenible.

(c) Fomentar ciudades ecológicas y resilientes y los asentamientos humanos, que guían los patrones sostenibles de consumo y producción, protegiendo y valorando los ecosistemas y la biodiversidad, y la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, mientras que el aumento de resiliencia de los sistemas urbanos físico, económico, y las perturbaciones y tensiones sociales..

Implementación efectiva: Cambio del Paradigma Urbano.

7. Llamamos a una transformación de las políticas urbanas, los marcos jurídicos, estrategias y acciones a nivel regional, nacional, sub-nacionales y locales para cambiar la forma en que se planifican las ciudades y los asentamientos humanos, la construcción, gobernados y administradores, teniendo en cuenta la contribución de la urbanización sostenible a la creación de empleo y el desarrollo sostenible. Los tres motores de cambio para hacer realidad los compromisos de transformación son:

(a) Una renovada cooperación local-nacional, en el que las partes interesadas y los gobiernos locales y sub-nacionales son socios estratégicos de los gobiernos nacionales, la construcción de un sistema nacional de ciudades fuertes y un desarrollo territorial equilibrado, en apoyo de los objetivos nacionales de desarrollo. políticas urbanas nacionales, incluidas las políticas de suelo y vivienda, formulados y revisados a través de la investigación en curso y la evaluación, y es capaz de establecer la conexión entre la dinámica de la urbanización, la demografía y el proceso general de desarrollo nacional. La descentralización efectiva, basada en los principios de subsidiariedad y el reconocimiento de la autonomía local, que fortalecen la gobernabilidad y la gestión urbana, con la co-responsabilidad y eficaces contribuciones de las autoridades locales, así como de la sociedad civil, en un marco transparente y responsable.

(b) Planificación urbana y territorial estratégica y gestión integrada que sirve como un mecanismo eficaz para responder a los desafíos rápidos de urbanización y sostenibilidad, fortalecimiento de los vínculos urbano-rurales e intersectoriales, más allá de las fronteras administrativas en el continuo urbano-rural. El desarrollo espacial debe promover ciudades y asentamientos humanos compactos, mixtos y conectados, a través de la planificación integrada y participativa.

(c) Un marco de financiación innovadora y eficaz, y otros medios de aplicación, finanzas municipales y sistemas fiscales locales habilitados y fortalecidos, la productividad, la competitividad, la asociación optimizado con el sector privado, el desarrollo de capacidades, la transferencia de conocimientos y análisis de datos urbanos fiables, con la participación de todos los interesados.

Llamada para su adopción e implementación

8. Hacemos hincapié en que la Nueva Agenda Urbana representa la síntesis y la aplicación de nuestras decisiones sin precedentes en el desarrollo en 2015. Especialmente reafirmamos la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que indican los resultados que hay que esforzarse por alcanzar a través de nuestros compromisos en Quito.

9. Basamos la Nueva Agenda Urbana en los compromisos, las metas y aspiraciones de los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), celebrado en Vancouver, Canadá, en 1976, y la segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II), celebrada en Estambul, Turquía, en 1996.

10. Recordamos "El futuro que queremos", el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río + 20); los Pequeños Estados Insulares en desarrollo con las Modalidades de Acción Acelerado de Pathway (Samoa); el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030; y la Agenda de Acción de Addis Abeba de la Tercera Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo.

11. Reafirmamos los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, con pleno respeto al derecho internacional y sus principios, así como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

12. Reconocemos que se debe prestar atención especial para hacer frente a los desafíos de la urbanización que enfrentan todos los países emergentes, en particular los países en desarrollo - incluidos los países africanos, los países menos adelantados, los países sin litoral y los pequeños Estados Insulares en Desarrollo - y países de ingresos medios, así como de los países y territorios bajo ocupación extranjera, los países en conflicto o en situaciones posteriores a los conflictos, y los países afectados por desastres naturales. También debe prestarse atención especial para hacer frente a los retos específicos que enfrentan los niños, jóvenes, personas con discapacidad, las personas de edad, las poblaciones indígenas, las mujeres, las organizaciones de base, los habitantes y trabajadores informales, los agricultores, los refugiados, los repatriados y los desplazados internos y migrantes en la aplicación de la Nueva Agenda Urbana.

13. Agradecemos al pueblo y el Gobierno de Ecuador, así como a la ciudad de Quito por la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) y extendemos nuestro agradecimiento a Ecuador por su compromiso hacia una Nueva Agenda Urbana transformadora, con el poder de cambiar y mejorar la calidad de vida de miles de millones de personas.

14. Extendemos nuestro agradecimiento a los Gobiernos de Indonesia, la República Checa, Kenia, México, Nigeria, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos por su participación en el proceso preparatorio de la Conferencia Hábitat III. También extendemos nuestro agradecimiento a los gobiernos de la ciudad de Barcelona, de la Ciudad de México, Cuenca, Montreal, Surabaya y Tel-Aviv.

15. Asimismo, reconocemos la participación y el compromiso de todos los grupos principales y otras partes interesadas en el proceso preparatorio de Hábitat III, sobre todo la segunda Asamblea Mundial de Autoridades Locales y Regionales y de la Asamblea General de Asociados para el Hábitat III. Hacemos hincapié en que la Nueva Agenda Urbana es una visión colectiva, y su efectividad dependerá de la participación plena y significativa de todos en su implementación, seguimiento y revisión.

16. Urgimos a todos los países, todos los gobiernos locales y subnacionales, y a todas las partes interesadas a promover el desarrollo urbano sostenible y adoptar y poner en práctica la Nueva Agenda Urbana.

PLAN DE EJECUCIÓN DE QUITO PARA LA NUEVA AGENDA URBANA

17. Tomando nota de los importantes progresos realizados en la aplicación de la Declaración de Estambul sobre los Asentamientos Humanos y el Programa Hábitat para hacer de las ciudades un mejor lugar para vivir y trabajar, sigue habiendo dificultades para la realización de un desarrollo urbano sostenible, tales como, el aumento de las desigualdades, pobreza urbana y segregación emergiendo, aumentando la expansión urbana, la contaminación, la alta emisión de gases de efecto invernadero, la vulnerabilidad frente a los desastres y el cambio climático.

18. Reconociendo el papel clave de las ciudades como motores del desarrollo sostenible y reconociendo que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible alienta los esfuerzos en curso de los Estados en otros foros para abordar las cuestiones clave que plantean posibles problemas a la aplicación de la Nueva Agenda Urbana, y respetando los mandatos de estos procesos, resolvemos adoptar el Plan de Implementación de Quito para la Nueva Agenda Urbana como una herramienta clave para los gobiernos nacionales, subnacionales y locales para lograr un desarrollo urbano sostenible.

A. LOS COMPROMISOS TRANSFORMADORES PARA EL DESARROLLO URBANO SOSTENIBLE

19. Hacemos estos tres compromisos transformadores en la Nueva Agenda Urbana: luchar contra la pobreza sin olvidar a nadie; prosperidad urbana y oportunidades para todos; ciudades y asentamientos humanos ecológicos y resilientes.

EQUIDAD URBANA Y ERRADICACIÓN DE LA POBREZA SIN OLVIDAR A NADIE

20. Hacemos un llamado de atención acerca de la creciente desigualdad y la persistencia de múltiples formas de pobreza, así como la vulnerabilidad social, espacial y la marginación que afecta tanto a países del Norte y del Sur. También hacemos un llamado acerca del dramático aumento de personas desplazadas hacia las zonas urbanas, y destacamos nuestro compromiso de apoyarlos en las comunidades receptoras.

21. El éxito de la Nueva Agenda Urbana universal dependerá de la forma en que promovamos efectivamente la equidad urbana, que garantiza que nadie se quede atrás en las oportunidades y los beneficios igualmente compartidos que la urbanización puede ofrecer, permitiendo a todos los habitantes, con estatus temporal o permanente, ya sea que vivan en asentamientos formales o informales, llevar una vida decente, digna y gratificante y alcanzar su pleno potencial humano.

22. Haciendo hincapié en que la organización espacial, los patrones y diseño del espacio urbano, junto con las políticas de desarrollo pueden promover u obstaculizar la cohesión social, la equidad y la inclusión, así como la reducción de la pobreza y el hambre. La Nueva Agenda Urbana promueve a las personas en el centro del desarrollo urbano y el disfrute de los derechos humanos para todos, facilitando la convivencia, la lucha contra la discriminación en todas sus formas, y el empoderamiento de todos los individuos y las comunidades, al tiempo que permite su participación plena y significativa.

23. Reconocemos que la migración internacional, de tránsito y de destino, es una realidad multidimensional de gran relevancia para el desarrollo de los países de origen, y es un fenómeno que está transformando a los países, las ciudades y los pueblos de todo el mundo. En este sentido, reiteramos la necesidad de reforzar las sinergias entre la migración internacional y el desarrollo en todos los niveles, incluyendo los niveles mundial, regional, nacional y local.

24. Reconocemos también que la afluencia de gran número de personas desplazadas hacia los pueblos y ciudades plantea una serie de retos, sin embargo, la contribución social, económica y cultural de los migrantes a la vida urbana sigue sin ser reconocida, a menudo dejándolos vulnerables y excluidos.

El acceso equitativo a la infraestructura física y social

25. Reconocemos que hay que garantizar el acceso equitativo y asequible a la infraestructura física y social básica para todos, incluido el suelo asequible con servicios, vivienda, energía, agua y saneamiento, eliminación de residuos, la movilidad, la salud, la educación y las tecnologías de información y comunicación. Reconocemos que el suministro debe ser sensible a los derechos y necesidades de las mujeres, niños y jóvenes, los ancianos, así como a las personas con discapacidad y otras personas en situaciones vulnerables, como los refugiados, los migrantes y las personas desplazadas, la eliminación de todas las medidas legales, institucionales, físicas y las barreras socioeconómicas que les impiden participar con igualdad en la vida urbana y las oportunidades que esta ofrece.

26. Nos comprometemos a adoptar las medidas apropiadas en las ciudades que garanticen la igualdad de acceso para todos a las ciudades, en particular las personas con discapacidad, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidas las tecnologías de la información, las comunicaciones y redes, y a otras instalaciones y servicios públicos abiertos o provistos para el público, tanto en zonas urbanas como en zonas rurales. Estas medidas deberán incluir la identificación y eliminación de obstáculos y las barreras para su acceso.

Vivienda digna y refugio en el centro de la Nueva Agenda Urbana

27. La vivienda es un imperativo inseparable de la urbanización, y del desarrollo socioeconómico. La ampliación de viviendas dignas y asequibles es fundamental para el logro de ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles en un mundo en rápida urbanización, afectado por la escasez de vivienda. Hacemos un llamado para que la vivienda sea elevada como una de las principales prioridades de los gobiernos nacionales, y reafirmamos el derecho a una vivienda digna para todos, como componente del derecho a un nivel de vida digna, sin discriminación de ningún tipo.

28. Elaborar programas de vivienda y su relación espacial con el resto del tejido urbano y las áreas funcionales de impacto que lo rodean, no sólo de inclusión social, sino también de bienestar económico de los habitantes. Respaldamos la integración de las políticas y enfoques de vivienda en todos los sectores y en todos los niveles de gobierno, para asegurar la proximidad de la infraestructura básica adecuada, así como para contrarrestar la segregación.

29. Hacemos hincapié en que las políticas de vivienda deben promover la equidad de las disposiciones que se ocupan de la discriminación, desalojos forzosos, y las necesidades de las personas sin hogar y las personas en situación de vulnerabilidad, lo que permite la participación y el compromiso de las comunidades y las partes interesadas.

30. Nos comprometemos a desarrollar enfoques integrados de vivienda que incorpora la provisión de vivienda adecuada, económica, segura y bien situada, con acceso a un espacio público de calidad, infraestructura básica, y servicios como los sistemas de saneamiento y transporte público, así como las oportunidades de sustento, la lucha contra la segregación espacial y socioeconómica, y la mejora de las condiciones de vida de los pobres urbanos, incluidos los que viven en barrios marginales y asentamientos informales.

31.La informalidad urbana debe ser reconocida como consecuencia de la falta de vivienda asequible, los mercados de tierras disfuncionales y las políticas urbanas. Debemos redefinir nuestra relación con los asentamientos y barrios informales, incluyendo la economía informal, de manera que no dejen atrás a nadie, teniendo en cuenta que esas áreas son también motores para el crecimiento económico, la prosperidad y la creación de empleo.

32. Nos comprometemos a promover políticas nacionales de vivienda y locales que estimulen la entrega de una variedad de opciones de vivienda a escala y diversificadas en tamaño, ubicación, estándar y precio para satisfacer las necesidades de la población, que sean asequibles y accesibles a diferentes grupos de la sociedad.

33. Nos comprometemos a promover una mayor seguridad en la tenencia, el reconocimiento de la pluralidad de tipos de tenencia, y desarrollar soluciones adecuadas a los fines sensibles al género dentro del continuo de derechos sobre la tierra. Es necesario fortalecer los programas e instituciones que han tenido éxito en el tratamiento de la seguridad de la tenencia para fomentar la mejora de la vivienda y la urbanización planificada, sin dejar de innovar estrategias para atender a la mayor parte de los grupos que se han quedado atrás, con especial atención a la seguridad de la tenencia de la mujer como una piedra angular de su potenciación y la igualdad de género, así como, la realización de los derechos humanos. Estas innovaciones deberían incluir la lógica de los servicios de proximidad, sistemas de financiación adecuados, y asistencia técnica, legal y financiera para los que producen su propia vivienda.

34. Subrayamos la necesidad de reconocer y apoyar la prestación de servicios de los gobiernos locales y generar inversiones en las comunidades y los lugares que se ven afectados por las crisis humanitarias recurrentes y prolongadas. Subrayamos, además, la necesidad de proporcionar servicios adecuados, alojamiento, oportunidades de trabajo decente y productivo para las personas afectadas por la crisis en los entornos urbanos. También se asegurará que los flujos de ayuda a las comunidades de acogida con el fin de evitar el retroceso en sus propios niveles de desarrollo y garantizar la inclusión de los refugiados y las personas desplazadas en las economías formales e informales urbanas, la mejora de su capital social, así como su capacidad para beneficiarse de las oportunidades que las ciudades tienen para ofrecer.

Los espacios públicos como un facilitador de la función socio-económico de la ciudad

35. Reafirmamos el papel central del espacio público universalmente accesible, seguro y de calidad en la Nueva Agenda Urbana. La accesibilidad del espacio público y su inherente carácter comunal debe ser garantizado y su privatización evitada. Su diseño inclusivo, el suministro suficiente y la adecuada distribución a través de áreas urbanas (formales e informales) aumentarán la productividad y la prosperidad, mientras que la reducción de la exclusión social.

36. Los espacios públicos, que consisten en espacios abiertos como calles, aceras, plazas, jardines y parques, deben ser vistos como áreas multifuncionales para la interacción social, el intercambio económico y cultural entre la expresión de una amplia diversidad de personas y deben ser diseñados y gestionados para asegurar el desarrollo humano, la construcción de sociedades pacíficas y democráticas y la promoción de la diversidad cultural. Los espacios públicos deben ser gratuitos y libres de barreras físicas, legales y arquitectónicas que desalientan la presencia de personas que están en situación de vulnerabilidad, sin hogar, pobres y / o de habitantes de bajos ingresos, mujeres, niños y jóvenes, las personas mayores, y las personas con discapacidad. Los espacios públicos verdes tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar, y proporcionan servicios de ecosistemas que van desde la mitigación y la adaptación del cambio climático para contribuir con el agua y la seguridad alimentaria.

Reconocer la influencia de la cultura, la diversidad y la seguridad en las ciudades

37. Dada la creciente diversidad de ideas y culturas dentro de los entornos urbanos, nos comprometemos a aceptar la diversidad en las ciudades, para reforzar la cohesión social, la igualdad de género, la innovación, la inclusión, la identidad y la seguridad, así como fomentar la habitabilidad urbana y una economía vibrante. Reconocemos la necesidad de adaptar nuestras instituciones locales para garantizar la convivencia pacífica dentro de las sociedades culturales cada vez más heterogéneas y múltiples.

38. Nos comprometemos a impulsar la cultura y el patrimonio en las ciudades a través de políticas urbanas integradas e invertir las proporciones presupuestarias adecuadas, tanto a nivel local y nacional, para salvaguardar y promover el patrimonio cultural y natural, las infraestructuras culturales y sitios, museos, así como los conocimientos tradicionales y las artes, destacando el papel que éstos desempeñan en la rehabilitación y revitalización de las zonas urbanas, como una forma de fortalecer la participación social y el ejercicio de la ciudadanía.

39. Nos comprometemos a un entorno seguro y protegido en las ciudades para que todos puedan vivir, trabajar y participar en la vida urbana, sin temor a la violencia y la intimidación. Las medidas de seguridad urbana, la violencia y la prevención del delito deben integrarse en todos los esfuerzos de planificación urbana, incluso en las zonas informales, en la construcción de la resiliencia, la prevención y mitigación de desastres, lugares públicos de trabajo y de transporte más seguros, al tiempo que aumenta la conciencia de la comunidad en torno a la seguridad.

40. Las ciudades deben ser seguras para todos, en particular para las mujeres y las niñas. Para eliminar y prevenir todas las formas de violencia contra todas las mujeres y niñas en los espacios públicos y privados, deben adoptarse medidas multisectoriales integrales para prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y niñas en los espacios públicos y privados. Instamos a la investigación, procesamiento y sanción de los perpetradores de la violencia contra las mujeres y niñas, así como la provisión de acceso universal a servicios integrales sociales, de salud y servicios legales para todas las víctimas y sobrevivientes, para garantizar su plena recuperación y reinserción en la sociedad. También reconocemos que el tratamiento de las mujeres y las niñas puede ser un reflejo más amplio de las normas sociales, y nos comprometemos a utilizar las campañas de educación y concienciación pública como una herramienta adicional contra el abuso.

41. Las medidas que se debe tomar para contrarrestar los sentimientos anti-migratorios negativos, tales como campañas de información, la creación de capacidades, la promoción de la diversidad que prevalece, y abordar el papel fundamental que juegan los medios. Estas estrategias deben ser apoyadas por políticas de inmigración e integración bien gestionadas que promuevan las contribuciones positivas de los migrantes.

Activación y fortalecimiento de la participación

42. Nos comprometemos a invertir en las ciudades y asentamientos humanos, en mecanismos sostenibles para ampliar las plataformas democráticas que permitan la participación en los procesos de planificación, incluidos los enfoques sensibles al género y la toma de decisiones. Reconocemos que los gobiernos locales tienen un papel clave en el fortalecimiento de la interfaz entre todos los actores, que ofrece oportunidades para el diálogo con especial atención a los derechos y necesidades de los contribuidores potenciales de todos los sectores de la sociedad, incluidos los jóvenes, niños, hombres y mujeres, las personas con discapacidad, las personas mayores, los pueblos indígenas y los migrantes, independientemente de su situación migratoria.

43. Buscaremos implementar enfoques inclusivos a través de instituciones transparentes y responsables, en el trato con la organización y gestión de la ciudad y sus espacios, y la reconfiguración del sistema que incluye la tierra y las propiedades de una manera que maximiza el valor de uso para todos los habitantes.

44. La democratización de los contenidos técnicos de las decisiones políticas es esencial. También nos comprometemos a garantizar que los sistemas de monitoreo se pongan en marcha para una recopilación de datos transparente y participativa y su gestión, así como el acceso abierto a los datos, lo cual es crítico para la toma de decisiones informadas, incluyendo la asignación adecuada de oportunidades y de igualdad y justicia en la distribución de los recursos.

PROSPERIDAD URBANA SOSTENIBLE, INCLUSIVA Y OPORTUNIDADES PARA TODOS

45. Reconocemos que el crecimiento económico inclusivo, el trabajo decente y el empleo para todos debería ser un objetivo clave de la Nueva Agenda Urbana para el desarrollo urbano sostenible. La igualdad de oportunidades se debe promover para permitir a la gente a vivir una vida sana, productiva y satisfactoria. También reconocemos que una buena política y la gobernabilidad, la infraestructura sostenible y el diseño urbano, incluyendo la mejora de la conectividad, las vinculaciones urbano-rurales y territoriales fortalecidas, si se aplica en un contexto de participación de los interesados y la distribución equitativa de los beneficios económicos, son los conductores de un crecimiento inclusivo y la calidad en la creación del empleo.

46. Por lo tanto, nos comprometemos a un modelo de economía urbana, construida con recursos locales y ventajas competitivas, lo que fomente un ambiente propicio para la inversión y la innovación, que asigne los recursos para asegurar que todos los residentes tengan las oportunidades y habilidades para participar de manera significativa en la economía.

Economías urbanas inclusivas y sostenibles

47. Nos comprometemos a desarrollar economías urbanas, dinámicas, inclusivas y sostenibles, construidas sobre recursos locales y ventajas comparativas, incluyendo infraestructura moderna y patrimonio cultural, con elevados niveles de empleo productivo y decente. A este respecto, se proporcionará apoyo a soluciones innovadoras y sostenibles con el fin de detonar el potencial de un mayor grado de conectividad y de la consecuente intensa interacción económica y social entre un mayor y más diverso número de personas, habilidades, negocios y oportunidades de mercados, todo lo que contribuya a las externalidades positivas que pueden crear las ciudades maximizando economías de aglomeración.

48. Nos comprometemos a atender las condiciones subyacentes que apoyan el desarrollo inclusivo tales como los marcos regulatorios y legislativos eficientes, transparentes y equitativos que promuevan el desarrollo de sistemas de planeación incluyente y manejo financiero efectivo que permita a los gobiernos locales planificar, movilizar y usar recursos financieros de manera eficiente, con creciente transparencia y rendición de cuentas para todos los habitantes y participantes. Deben movilizarse fuentes de ingresos predecibles, seguros y significativos para que los gobiernos locales puedan apoyar los servicios y la infraestructura al nivel requerido a largo plazo en el desarrollo económico urbano.

49. Nos comprometemos a fortalecer las instituciones locales, regionales y nacionales para apoyar el desarrollo económico local, fomentar la integración, la cooperación, la coordinación y el diálogo a través de distintos actores y órdenes de gobierno y áreas funcionales. En este sentido, las asociaciones con múltiples partes interesadas deben desarrollar juntas mejores capacidades de los gobiernos locales y nacionales para trabajar con el sector privado, las instituciones académicas y los participantes en el desarrollo comunitario, para formular e implementar estrategias de desarrollo económico local.

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